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viernes, 23 de septiembre de 2011

El último menu del Titanic

El Titanic es uno de los barcos más legendarios de la historia, no solo por los trágicos eventos durante su viaje de inauguración, sino también por ser uno de los más elegantes.
La película de James Cameron nos dibujó el ambiente en la embarcación y nos hizo ver el lujo de la primera clase. Pero no nos contó en detalle sobre el contenido de la elegante carta del restaurante del barco.
MENÚ DE PRIMERA CLASE

Conor McClelland, chef y propietario del hospedaje Rayanne House en Belfast (Irlanda del Norte), pasó dos meses haciendo las investigaciones necesarias para averiguar cuál fue el último menú que se sirvió en el famoso gigante, cuenta el diario Belfast Telegraph.
McClelland afirmó que ese “fue un menú tan hermoso. Hubo tanta atención a los detalles que realmente fue un festín de primera clase”.
Poco antes de que el barco chocara contra un iceberg el 14 de abril de 1912, habían dado cuenta de un orgiástico menú de 10 platos. Exquisiteces como ostras, paté de foie-gras, solomillo de buey o melocotones en confitura de Chartreuse fueron consumidas en la feliz ignorancia de lo que iba a pasar después.
 La mera visión del último menú del Titanic produce mareo por su longitud y por la cantidad de platos contundentes que incluye. Sólo se entiende al saber que las cenas a bordo duraban entre cuatro y cinco horas, porque en el barco no había mucho más que hacer. Aparte del paté de postre, sorprende el extraño sprint final posterior al plato fuerte de carne, con pichón de séptimo plato y espárragos de octavo.

Según el libro The last dinner on the Titanic, ésta es la lista completa de lo que se tomó en primera clase:
Primer plato
Canapés almirante (con mantequilla y langostinos)
Ostras
Segundo plato
Consomé Olga (con oporto y vieiras)
Crema de cebada
Tercer plato
Salmón pochado con salsa muselina y pepinos
Cuarto plato
Filet mignons lili (filetes con patatas, foie, alcachofas y trufa)
Salteado de pollo a la lionesa
Calabaza rellena
Quinto plato
Cordero en salsa de menta
Pato asado con salsa de manzana
Solomillo de buey con patatas chateau (torneadas y doradas en mantequilla)
Guisantes, zanahorias con crema, arroz hervido, patatas nuevas hervidas o parmentier.
Sexto plato
Ponche romaine (sorbete de naranja, limón y vino o champán).
Séptimo plato
Pichón asado y berros
Octavo plato
Espárragos fríos con vinagreta
Noveno plato
Paté de foie-gras
Apio
Décimo plato
Waldorf pudding
Melocotones en confitura de Chartreuse
Eclairs (pastelitos) de chocolate y vainilla
Helado francés
Y para terminar
Fruta variada
Quesos

La cena se sirvió con un vino diferente en cada plato, además de café, puros y licores al final. 







En segunda clase, el menú fue más moderado, aunque tampoco se debieron de quedar con hambre. Como era habitual en la dieta británica de la época, primaba la carne y el pescado frente a las verduras. Y sí, el pollo al curry ya estaba de moda.
 
Consomé de tapioca
Abadejo en salsa
Pollo al curry con arroz
Cordero con salsa de menta
Pavo asado con salsa de arándanos.
Guisantes, puré de nabos, arroz cocido, patatas cocidas y asadas
Pudding de ciruela, confitura de vino, sandwich de coco, helado americano
Frutos secos, fruta variada, quesos, galletas y café



miércoles, 27 de julio de 2011

La Última Cena

Uno de las obras más famosas del artista renacentista Leonardo Da Vinci, La Última Cena, albergaba un detalle menor que ahora ha sido revelado por especialistas en Historia del Arte: el menú que Cristo y sus discípulos degustaban. 

En esta obra Leonardo quiso reflejar su gran amor por la cocina. Tal es así, que primero ideó las recetas que aparecen en esta magnífica obra de arte que el cuadro en sí, caso del Puré de nabos con rodajas de anguila. Durante dos largos años y cerca de nueve meses, realizó cientos de bocetos de alimentos, como los Huevos cocidos con rebanadas de zanahoria o el Muslo de focha con flores de calabacín. Al final, todo ese esfuerzo quedó reducido a una escena en la que aparecen platos bastante sencillos.

En lugar del simbólico cordero de Pascua, el historiador John Varriano concluyó que el plato principal de la última cena, que Jesús tuvo con sus discípulos antes de su muerte, fue anguila a la parrilla decorada con rodajas de naranja.

Al parecer, y según el resultado de la investigación, publicado en la revista estadounidense Gastronómica, muestra que la comida retratada por el maestro Da Vinci era típica del Renacimiento italiano.